Un nuevo y no
menos preocupante anuncio hizo ayer el primer ministro Salomón Lerner. Ante un
grupo de corresponsales extranjeros el jefe del Gabinete reveló que el Gobierno
evalúa entregar un subsidio –aunque no precisó monto alguno– a los campesinos
que se dedican al cultivo de hojas de coca, principalmente en el valle de los
ríos Apurímac y Ene (VRAE), donde el narcotráfico convive con los remanentes de
Sendero Luminoso.
El propósito
–según Lerner– es lograr que los agricultores dejen esos sembríos –materia
prima utilizada para la elaboración de pasta básica y clorhidrato de cocaína–
para que se dediquen al cultivo de café, cacao, algodón o maíz.
“La idea es
hacer un plan para ser aplicado en 1.000 o 1.500 hectáreas del VRAE”, dijo
Lerner, tras precisar que el Gobierno tiene un presupuesto de S/.15 millones
para ser usado en la erradicación de cultivos de coca en lo que resta del año.
Sin embargo,
el jefe de Gabinete aseguró que el plan por ejecutar “no será para reprimir” a
los campesinos que cultivan coca. “Es un plan para llevarles derechos sociales
a ellos, para que se sientan que son ciudadanos y que tienen derecho a
desarrollarse en el país”, anotó.
El primer
ministro precisó que el enfoque que se dará a la lucha contra el narcotráfico
incluirá combatir el ingreso de insumos químicos utilizados para la elaboración
de la cocaína, mejorar los sistemas de inteligencia policial para evitar el
traslado de droga por vía marítima y ejecutar una lucha frontal contra el
lavado de activos.
LA VISIÓN DE ANTEZANA
Para el
experto en temas de narcotráfico Jaime Antezana, lo dicho por Lerner implicaría
más de un problema para el Estado.
“Al anunciar
este nuevo enfoque de subsidios y de incidir más en el control de insumos
químicos, la inteligencia y el lavado de activos, lo que [Lerner] nos está
diciendo es que no habrá erradicación forzosa de los cultivos de hojas de
coca”, criticó Antezana.
“En ningún
momento habla de erradicación, solo de reducción, y eso sí preocupa”.
Sostuvo,
además, que lo planteado por el primer ministro se aproxima mucho a lo que ha
sostenido Ricardo Soberón, presidente de Devida, en diversas oportunidades al
oponerse a la erradicación de cultivos.
“El Gobierno
se equivoca al creer que tiene certeza en que el control de insumos será suficiente.
Hoy en día los narcotraficantes utilizan los ríos para movilizarse”, refirió.
EL ESTADO COMPRADOR
Pero lo más
preocupante, explicó Antezana, son los subsidios que se anuncian, pues el
Estado pasará a convertirse en comprador de hojas de coca. “Y esto lo obligará
a competir con el contrabando y el narcotráfico”.
El experto
argumentó que mientras el contrabando paga hasta S/.90 por una arroba de hoja
de coca y el narcotráfico S/.100 por la misma cantidad, el Estado, a través de
Enaco, solo paga S/.60.
“¿Qué precio
va a pagar el Estado, entonces? Es fácil ver lo que elegirá un cocalero [...]
El Estado no solo se convertirá en un comprador, sino que además estará
alentando la siembra de coca”, advirtió Antezana.
MÁS DATOS
Superficie cocalera
Según
Naciones Unidas, el área de cultivos de coca en el Perú creció en el 2010 por
quinto año consecutivo y llegó a 61.200 hectáreas, por encima de las 59.900
hectáreas en el 2009. Se calcula que más del 90% de coca producida en el país
va al narcotráfico.
¿Inclusión social?
El ministro
de la Producción, Kurt Burneo, afirmó ayer, en respaldo a lo dicho por Lerner,
que una verdadera inclusión social implica trabajar alternativas productivas
con los campesinos cocaleros, para insertarlos en el mercado formal y alejarlos
del narcotráfico.
La visión de Soberón
El presidente
de Devida, Ricardo Soberón, dijo ayer que su institución trabaja para convertir
al valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) en un polo de desarrollo capaz de
exportar productos de primera calidad al mundo.
Fuente: El Comercio

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